IMPORTANCIA
DE LA MOTRICIDAD PARA EL DESARROLLO Y LA FORMACIÓN DEL SER
HUMANO
En cualquier lugar que un pedagogo deportivo desempeñe su tarea, se
encuentra en contacto con un ser humano “en movimiento†con un ser activo
en un sentido positivo, con un ser que se confronta activamente con su
ambiente natural y social. La motricidad, en las mas variadas formas de la
ejercitación física, es el punto de partida inmediato, un instrumento
especÃfico y dominante del maestro, con cuya ayuda intenta influenciar,
formar y educar al ser humano en su totalidad. Allà se debe decidir sobre la
utilidad y efectividad pedagógica de los numerosos ejercicios motores,
partiendo del problema de si ellos corresponden, y en qué medida, a los
requerimientos y necesidades de la sociedad, y si ellos pueden contribuir al
desarrollo de la actividad motora en el curso de la vida de cada individuo.
Además, el pedagogo deportivo tiene que estar informado sobre el
amplio y evidente significado de la motricidad que se refleja en los miles de
años de la evolución de la humanidad, pero sin limitarse únicamente al
campo somático biológico. Ya la edad antigua de la historia del hombre nos
deja reconocer (tal como se verá más adelante) la importancia fundamental de
la motricidad, inclusive para el desarrollo psÃquico, intelectual, moral, y
estético cultural de la humanidad.
Todo movimiento voluntario el trabajo como asà también en el deporte
es, en su desenvolvimiento real, unidad orgánica de funciones fÃsicas y
psÃquicas que surgieron en el proceso de lucha por la vida, en el paso
progresivo de los movimientos salvajes a los movimientos especÃficamente
humanos.
Cuando el hombre adquirió la capacidad de proponerse sus objetivos con
la ayuda del habla y del pensamiento en los primeros periodos de su
desarrollo, o sea cuando pudo comprender anticipadamente el motivo de su
actividad, significó el comienzo de una “intelectualización†cada vez
mayor de sus movimientos de trabajo y una “humanización†de toda su
conducta motriz.
Aquà mismo queremos adelantar un conocimiento que tiene que servir de
orientación para las argumentaciones subsiguientes: La motricidad humana es,
en sus caracterÃsticas especÃficas, un producto de la forma de vida humana,
en especial del trabajo. El hombre creó todas las formas y ritmos de
movimientos en el proceso laboral que aseguraba su existencia. Por ese motivo,
la esencia y la importancia social de la motricidad recién nos quedará en
claro al estudiar e intentar comprender su surgimiento y evolución en
relación inmediata con el desarrollo de la producción humana.
A continuación intentaremos mostrar las raÃces sociales de la
motricidad especÃficamente y de su evolución desde el punto de vista de la
teorÃa de la motricidad deportiva en su aspecto pedagógico. Por
consiguiente, profundizaremos en el área del contenido social y especialmente
en las relaciones de las clases de la actividad humana, sólo hasta donde se
puedan comprobar influencias esenciales sobre el desarrollo de la motricidad o
sobre la educación y formación fÃsica deportiva.
El trabajo tiene una colocación central en el análisis histórico
materialista del proceso de humanización y también en el análisis de la
actividad motora humana, como medio de confrontación del hombre con su medio
ambiente. El trabajo es una actividad consciente y voluntaria del hombre, “un
proceso entre el hombre y la naturaleza... donde el ser humano transmite,
regula y controla sus propios actos†(Mark, 1975, tomo 1, p. 192). “El
trabajo es, como productor de vienes de consumo, como actividad útil,... una
necesidad existencial del hombre, independiente de toda forma social, es una
necesidad natural...†(idem, p. 57), pero uno de sus rasgos esenciales
también es el ser una actividad siempre social que existe y se desarrolla
dentro de determinada forma de la división del trabajo y la propiedad,
condicionada históricamente de ello resulta que la motricidad del hombre ha
surgido y se ha perfeccionado en primer plano dependiendo de las fuerzas de
producción y de su desarrollo. Pero cómo el contenido del trabajo forma una
unidad inseparable con su carácter, el cual es determinado por las
condiciones de producción, es necesario hacer una investigación de las
relaciones entre el trabajo y el movimiento social. Seguidamente, al poner en
relieve sobre todo el aspecto técnico coordinativo y el aspecto tecnológico
del trabajo, como puntos de vista deductivos con respecto al objeto de la
teorÃa del movimiento, no queremos menospreciar el carácter del trabajo como
un “esfuerzo del hombre visto como fuerza natural adiestrada†( Mark,
1974, p. 505).
El papel que desempeña la actividad laboral en el desarrollo de la
personalidad humana en el área motriz esta determinado por la tecnologÃa
respectiva. Sin embargo, el hombre lleva a cabo una transformación de su
propia naturaleza (comparar con Mark, 1968, tomo 1, p. 192) en el proceso
laboral, en dependencia con el carácter del trabajo, el cual esta
influenciado decisivamente por las condiciones de producción y por la
estructuración social. Asà es qué, por ejemplo, recién en nuestra
formación social se dan las condiciones para que el trabajo llegue a ser una
verdadera realización personal del ser humano.
Todo lo que expondremos a continuación se encuentra dentro de ese gran
espectro, profundizando en un aspecto parcial de la personalidad y la conducta
humana, el cual no debe ser visto en forma aislada de su totalidad.
Previamente haremos algunas consideraciones con respecto a los dos
conceptos básicos: Movimiento y Motricidad.
Movimiento, comprendido aquà como movimiento humano y a menudo
especÃficamente como deportivo, es el componente externo, ambiental, de la
actividad humana, el cual se expresa en los cambios de posición del cuerpo
humano o de sus partes, en la interacción de fuerzas mecánicas entre el
organismo y el medio ambiente.
Motricidad, comprendida aquà como motricidad humana, abarca, por el
contrario, la totalidad de los procesos y funciones del organismo y la
regulación psÃquica (“Psicomotricidadâ€) que tiene por consecuencia el
movimiento humano. Un acto motor representa por su parte en su unidad:
1.
Un
componente de una actividad o forma de conducta regulada, planeada
crecientemente, cuyo resultado (objetivo) se prevé mentalmente;
2.
Un
proceso conducido y regulado sobre la base de sistemas regulativos
sensomotrices;
3.
Un
complejo de procesos fisiológicos y bioquÃmicos (procesos energéticos), que
provocan el movimiento (“externoâ€) por medio de contracciones y
relajaciones musculares.
4.
Cambios
de lugar del cuerpo y/o sus partes, o sea movimientos desde el punto de vista
de la mecánica.
Las
palabras “movimiento†y “motricidad del ser humano†contienen por
consiguiente dos aspectos del mismo fenómeno en el marco de la actividad
humana, en cierta forma se puede hablar de su aspecto externo y de su aspecto
interno. Sin embargo, tal como se puede apreciar en la definición del
concepto motricidad, es muy difÃcil trazar un lÃmite claro: el movimiento (“externoâ€)
pertenece al acto motor como su representación visible, pero, por otra parte,
no puede haber movimiento humano sin procesos y funciones motrices (“internasâ€).
En consecuencia, la diferenciación entre “movimiento†y “motricidadâ€
se hará en lo sucesivo solamente en los casos necesarios (para una mejor
comprensión) y siguiendo los usos terminológicos habituales en las ciencias
del deporte y otras ciencias afines.
El
papel de la actividad motora en el proceso de humanización
Trabajo
y movimiento
El trabajo es la forma esencial y más importante de la actividad
humana, en la que se lleva a cabo el metabolismo y el contacto activo con el
medio ambiente si se piensa que durante un periodo que abarca nueve décimas
partes de la historia de la humanidad; el trabajo tuvo que ser realizado
preponderantemente por medio de la fuerza muscular del hombre y sólo con
herramientas relativamente primitivas, es posible imaginarse que la capacidad
de rendimiento de los órganos motores humanos y la calidad de las funciones
motrices estaban sometidas a exigencias muy altas Engels puso apropiadamente
en relieve el papel que jugó la actividad motora en el proceso de
humanización al describir los comienzos de la vida del hombre. Trabajos de
investigación recientes han conducido a conocimientos más profundos sobre el
desarrollo de la humanidad (ver HERRMANN, 1974; STRAUSS, 1982; KARSAJEVSKAJA,
1983; KLIX, 1985; COTHER, 1985). Las ideas ENGELS con respecto a la
importancia del trabajo, y de ese modo de la motricidad, en el proceso de
humanización son totalmente válidas aún en la actualidad.
El resumió en pocas y concisas frases el grandioso proceso de
evolución progresiva hasta llegar a la motricidad especÃficamente humana,
tomando como ejemplo el órgano mas importante para el trabajo la mano:
“Hasta que la mano del hombre pudo fabricar un cuchillo trabajando la
piedra tiene que haber transcurrido tanto tiempo que el periodo conocido de
las historia debe ser comparativamente insignificante. Pero con ello estuvo
dado el paso decisivo: la mano que se habÃa liberado y pudo ir adquiriendo
siempre nuevas destrezas con las que obtuvo cada vez mayor flexibilidad, la
cual se fue enredando y ampliando de generación en generación.
AsÃ, la mono no sólo es el órgano del trabajo sino también su
producto. La mano humana alcanzo un grado de perfección tan alto como para
poder ejecutar obras con la maestrÃa de las pinturas de Rafael, de las
estatuas de Thorvaldsen, de la música de Paganini solamente a través del
trabajo, de la adaptación a movimientos nuevos y de la formación
especializada de los músculos, ligamentos y huesos heredada con aquella, y
mediante la utilización permanente de todas las finezas motoras heredadas con
los movimientos nuevos cada vez mas complicados.
Pero la mano no estaba sola, ella era solamente uno de los miembros de
un organismo superior altamente complejo, y aquello que fue beneficioso para
la mano también lo fue para el resto del cuerpo, a cuyo servicio se
encontraba la misma...†(Engels, 1971, p. 181; citado originalmente por K.
Meinel).
La herencia de las cualidades adquiridas que postula Engels no ha sido
constatada por la ciencia actual, de modo que hay que suponer relaciones
complejas sobre la base de los procesos selectivos (selección natural)
transcurridos durante miles de años.
La relación elemental entre la actividad laboral como actividad motora
(todavÃa no totalmente conciente al principio) y el desarrollo de las
cualidades humanas esenciales, inclusive, la conciencia social, y con ello de
toda la historia de la humanidad queda fuera de duda.
La educación de la mano experimentó un avance decisivo, sobre todo,
en el proceso de fabricación y utilización de herramientas. Con el empleo de
las primeras herramientas primitivas hechas de piedra comenzó la reeducacion
de los órganos motores naturales del hombre y su adaptación motriz al uso de
las herramientas. Para poder lograr un aumento de la efectividad motriz de la
mano, la herramienta tiene que estar construida “manuablemente†y ser
manipulada en forma apropiada.
El animal, en cambio, al no fabricar ni utilizar permanentemente
herramientas queda liberado al empleo de sus órganos motores naturales. A
través de ello se ve obligado a moverse eternamente dentro del estrecho marco
que le ofrecen aquellas pocas posibilidades indispensablemente necesarias para
la existencia en su ambiente especifico.
La adquisición de motricidades nuevas, o sea el desarrollo, tiene
limites infranqueables.
El desarrollo de los primeros medios de producción tuvo consecuencias
significativas desde varios puntos de vista; el efecto útil del trabajo
aumentó permanentemente, ese aumento contribuyó no sólo a asegurar la
subsistencia si no que también tuvo que inducir a los hombres primitivos a
seguir perfeccionando sus herramientas y movimientos. La selección de un
objeto natural apropiado para el trabajo y su adaptación a una herramienta
manuable sólo podrÃa hacerse en base a una estimulación previa de su
utilidad y de sus posibilidades de éxito. Ello hizo necesario que el hombre
adquiriera simultáneamente la capacidad de evaluar sus experiencias motrices
anteriores y de prever el resultado futuro de sus acciones.
La utilidad y efectividad del trabajo con herramientas experimentó un
aumento recién cuando al empleo de las mismas se le asoció un mejoramiento y
perfeccionamiento permanente de los movimientos de trabajo. Los muchos
milenios de gran evolución demuestran, evidentemente, que en el proceso
laboral también se llevó a cabo un perfeccionamiento permanente de las
funciones motoras del hombre a través del uso de las herramientas, de las
armas y de los demás instrumentos. En ese proceso se desarrolló una
diferenciación y un refinamiento de los movimientos, especialmente los de la
mano y los dedos, hasta alcanzar una coordinación y habilidad asombrosa.
Estas se ponen de manifiesto, tanto en la actividad creativa y reproductiva
del artista (a lo cual ya se refirió Engels), como también en todos los
trabajos artesanales y manuales que exigen una gran precisión, seguridad y
exactitud en la ejecución de los movimientos.
A demás de la mano, el pié también tuvo que aprender a sobre llevar
tareas nuevas y difÃciles en el proceso de evolución humana. El caminar
trepar, correr y saltar con el cuerpo erguido exige un rendimiento mucho mayor
para mantener el equilibrio, y una gran elasticidad de las articulaciones del
pié, la rodilla y la cadera. El hombre tuvo que aprender a adaptarse al
terreno siempre cambiante y desparejo en forma elástica y motrizmente segura,
mediante movimientos dirigidos anticipatorios corriendo y saltando. Con ello
estaba estrechamente asociada la educación de los sentidos, en especial la de
los sentido visual y kinestésico, y el desarrollo de la coordinación
visomotora.
El éxito de cada salto, lanzamiento o golpe realizado durante la caza
o en el combate, era dependiente de una estimación óptica exacta de las
distancias, lo cual requerÃa a su vez un panorama visual desarrollado y una
anticipación correcta del objetivo estático o en movimiento.
En el proceso de confrontación multifacética activa con el medio
ambiente también surgieron en su estructura espacial - temporal – dinámica
las formas básicas de movimiento como el caminar, correr, saltar, trepar,
lanzar, reboliar, pegar, balancear y balancearse, patinar y nadar, el
traccionar, empujar y otras, las cuales eran combinadas en diferentes formas
según el objetivo de la acción motora.
Las formas básicas de la motricidad se formaron en la mayorÃa de los
casos dentro del mismo proceso laboral, surgieron en la acción.
Por ejemplo el golpe con un hacha se desarrolló ya en los estadios
más antiguaos de la evolución humana. “Los frutos que no se dejaban partir
con las herramientas naturales (mano, mandÃbula) obligaron al mono a tomar en
su mano una piedra para romper a golpes la dura cáscara de los mismos. El
golpe hizo notable el efecto de las puntas y cantos poseÃdos casualmente por
la piedra y asà quedó expuesta la forma funcional de la misma, a partir de
su forma natural. En el momento en que el objeto natural encontrado fue
adaptado para golpear, dándole una forma dinámica a partir del material
rústico, y fue manipulado como herramienta (hacha) comenzó la evolución
biológica del mono†(Lehmann, 1966, p. 15 y sig.).
Las formas básicas de la motricidad de trabajo surgieron como
respuesta a cada una de las
tareas concretas que el hombre primitivo tenÃa que solucionar en una
situación determinada. Ellas fueron el resultado final de una gran cantidad
y, representaron la solución óptima que mejor correspondÃa a las
expectativas previas.
Al hacer mención del surgimiento de esas conductas motoras también se
debe decir que ellas no tienen que haber sido de ningún modo esquemas de
movimientos fijos y pre determinados; que se encontraban a disposición para
actuar frente a un estÃmulo determinado; sino que cada movimiento de trabajo
tiene que haber sido aprendido seguramente a través de un proceso de prueba,
difÃcil y fatigoso donde tal como lo expresaba Marx, la cabeza aprendÃa
permanentemente de la mano, y la mano de la cabeza. Y esos movimientos
tuvieron que ser aprendidos y elaborados una y otra vez; siempre de nuevo
(hasta nuestros dÃas), si bien con el correr del tiempo el periodo de
aprendizaje se fue acortando considerablemente.
Con el desarrollo de la motricidad del trabajo y de las capacidades
motoras tuvo lugar simultáneamente la evolución del cerebro y sus
herramientas mas próximas, los órganos sensitivos, tal como ya lo mencionó
Engels. El se refiere muy especialmente al sentido del tacto el cual, junto al
sentido de la vista, esta muy relacionado con el analizador kinestésico. Los
“movimientos táctiles†nos permite experimentar en forma inmediata y
evidente la realidad del medio ambiente y también la de nuestro propio cuerpo
este hecho fue de fundamental importancia para la “conciencia que se iba
aclarando más y másâ€. El hombre experimenta el medio ambiente en su
objetividad, trasformándolo en objeto de su actividad. El
hombre descubrió permanentemente cualidades nuevas aún no conocidas de los
objetos naturales con ayuda de las manos y el tacto, al igual que como hoy un
niño descubre progresivamente su ambiente en los primeros años de vida, en
contacto activo con las cosas a través de la “manipulación†variada y de
la “comprensión†de los objetos con sus múltiples cualidades palpables
como dureza, peso, temperatura, etc.
La primera sensación de un objeto es la experimentación de una
resistencia. Los objetos del medio ambiente ofrecen mas de una “resistenciaâ€
que una “utilidad†para nuestros deseos y ambiciones de realización de un
objetivo, exigiendo frecuentemente todas nuestras fuerzas. Ellos actúan como
un estimulante para llevar a cabo una actividad, una confrontación mas
intensiva y prolongada con los mismos con ello están dadas las mejores
condiciones para el desarrollo y perfeccionamiento de los procesos volitivos,
ya que la educación de la voluntad requiere la superación de obstáculos y
resistencias. Por ello podemos suponer que en el proceso del trabajo de la
utilización de herramientas, el hombre primitivo no solamente desarrolló sus
funciones y cualidades motoras hasta un nivel mucho mas alto del estadio
animal, sino que en el transcurso de largos periodos de tiempo, también
adquirió cualidades conductivas y de rendimiento especÃficamente humanas y
conocimientos sobre el estado y cualidades de las cosas.
MEINEL,
KURT. TeorÃa del movimiento
motricidad deportiva. Editorial Stadium. 2004